Porqué creer en la Biblia?

¿Por qué creo en la Biblia?.

Podría dar un testimonio de mi experiencia personal y explicar con ello mi razón para creer en la Biblia, pues lo que ella dice lo he podido experimentar en mí, pero expondremos el tema desde una perspectiva histórica, reflexionando sobre una profecía cumplida y verificada en la historia.

La Biblia menciona al rey Ciro en el libro del profeta Isaías (escrito sobre el año 680 a. C.), cerca de 100 años antes de que él naciera (Isaías 44:28-45:17). En el texto citado ya se hablaba de volver a edificar la ciudad de Jerusalén y el Templo cuando estaban intactos, pues aun no se habían destruido con el ataque de Nabucodonosor que ocurriría cerca de 100 años después, sobre el año 586 a. C.

Cuando Nabucodonosor conquistó la ciudad y el reino de Judá la saqueó, destruyó su muro defensivo y el Templo de los judíos, llevándose después a las personas más importantes del reino y a gran cantidad del pueblo cautivos a Babilonia.

Así Jerusalén quedó indefensa ante sus enemigos y con el Templo destruido, sin que los pocos y pobres que quedaron viviendo en Judá pudieran hacer nada por cambiar la situación.

Sobre el año 529 a. C. Ciro encabeza una sublevación militar y logra el poder estableciendo así el Imperio Medo-Persa. Su actitud hacia los pueblos y reyes vencidos fue muy diferente de la del Imperio Babilónico, pues él respetó las costumbres y creencias religiosas de los pueblos vencidos, incluso les dio libertad.

Así con este talante publicó el Decreto con el que se permitía a los judíos restaurar su Templo en Jerusalén y reiniciar el culto (Esdras 1:1-4; 6:3-5).

En síntesis, se cumplió exactamente lo que el profeta Isaías escribió más de 100 años antes, cuando la ciudad y el Templo estaban intactos y no se conocía ni a Nabucodonosor.

Dejamos esta profecía como modelo, pero podríamos poner muchas más que demuestran que la Biblia tiene un autor sobrenatural, y que lo mismo que nos ha dado luz a cosas que estaban por pasar, también lo hace sobre la realidad de tu vida. No ignores lo que  dice, pues el plan de Dios no es fastidiarnos, sino “darnos vida y vida en abundancia” (Juan 10:10).