Quienes somos

Quiénes somos

La Iglesia Evangélica de Durango – Durangoko Eliza Ebanjelikoa es una congregación cristiana protestante que está inscrita en el Ministerio de Justicia con el número 6060-SE y por lo tanto beneficiaria de los acuerdos aprobados por el Estado con la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE).

Breve reseña histórica de la Iglesia Protestante en Euskal Herria:

La implantación de la iglesia evangélica o protestante en Euskal Herria no es nada reciente, ni algo que ocurre sólo después de la Reforma Protestante del siglo XVI, sino que anteriormente hubo grupos como los valdenses que tenían los mismos puntos doctrinales que los actuales protestantes.

Cuando surge la Reforma Protestante en el siglo XVI y las creencias de la misma comienzan a extenderse, el Papa León X redacta un edicto para quemar todos los libros referentes a ella. Con esta intención la Inquisición se encarga de vigilar las fronteras y puertos de Gipuzkoa y Nafarroa.

Habitantes de Pasaia capturaron un barco francés y en él transportaban gran cantidad de libros de Lutero y Erasmo. Estos libros fueron repartidos entre localidades como Tolosa, Donostia, Renteria, Oñate, Leniz, Mondragón, Bergara y Durango. El alboroto e interés que provocaron en las zonas donde se leyeron lo menciona Martín de Salinas: “Hay tanta memoria de Lutero, que no se habla de otra cosa

Posteriormente, en 1530, el guipuzcoano López de Cerain es ejecutado en Granada por profesar un Luteranismo neto y el 20 de mayo de 1539 es quemado vivo, en Bilbao, el joven inglés Jhon Tac por el hecho de leer y creer el Nuevo Testamento.

En 1550 el inquisidor Valdeolivas indica que descubre luteranos en muchos lugares de la costa vasca, y hasta 1567 se conoce la entrada de libros por las costas y lugares fronterizos de Euskadi y Navarra, escondidos en toneles, balas de lana, etc.

Mientras tanto, en Navarra la reina Juana III (de Albret) que profesaba la fe protestante, tiene un gran anhelo de que la gente de su reino conociera el evangelio, pero para ello debe traducir los escritos al euskera. Así, por expreso deseo de la reina, el 14 de marzo de 1564, el Sínodo Protestante de Bearn, encomienda la traducción del Nuevo Testamento (Testamentu Berria) a Joanes de Leizarraga, que con un equipo de trabajo llevó adelante la labor. De esta forma surgirá en 1.571 la primera traducción al euskera del Nuevo Testamento. La entidad Caja de Navarra compró, en subasta pública, en 1.995 uno de los pocos libros que se conservan de la primera edición y posteriormente realizó una edición facsímil de esta obra.

Posteriormente, y tras varios siglos de oscurantismo y persecución, volvemos a ver una fuerte influencia protestante en Euskal Herria. Así podemos ver a George Borrow “Don Jorgito el inglés”, que de 1830 a 1845 recorrió todo el estado, adentrándose en Bizkaia, costándole caro las más de las veces, y eso a pesar de contar con simpatizantes en el territorio.

En 1838 Borrow publica una traducción al vascuence del Evangelio de San Lucas, hecha por el médico guipuzcoano Oteiza, así como otra del evangelio de San Juan. El mismo Geroge Borrow llegó a moverse con un euskera básico.

Consecuencia de su trabajo y del de otros misioneros ya en 1855 se conocían grupos evangélicos que se reunían, a modo de tertulias, en Donostia, Bilbao e Iruña. Pero no es hasta el año 1869 en que, tras la revolución llamada “la Gloriosa”, se concede la libertad de culto a los evangélicos, y con ella se establecen las primeras congregaciones estables hasta nuestros días en las ya mencionadas ciudades.

Un hecho poco conocido fue la creación, en 1882, de la Escuela de Señoritas de Donostia por los misioneros Sres. Gulick. Sus alumnas son las primeras mujeres que se examinan en el Instituto de Guipúzcoa, por acceso libre, logrando una nota muy superior a la de los chicos oficiales. Cuatro reciben el título de bachiller con altas notas. Dos de ellas se licencian en Filosofía y Letras en la universidad de Madrid, con sobresaliente, siendo las primeras que lo consiguen en el estado español. Al ser preguntadas por el tribunal sobre quién las había preparado contestaron a una voz: “Mujeres, señorías”.

En el Colegio Evangélico de Bilbao estudió el dirigente socialista y ministro Indalecio Prieto. También Miguel de Unamuno hablaba de José Marqués, profesor en dicho colegio, en un tono que nos lleva a pensar que mantenía una relación estrecha con él, o que al menos en un tiempo estuvo como alumno de este maestro.

Tristemente las escuelas evangélicas, que tanto habían ayudado a la educación de las clases más desfavorecidas y demostrado su elevado nivel educativo, fueron cerradas durante la dictadura franquista, quedando abierto sólo el Colegio “El Porvenir” en Madrid.

Mientras tanto la presencia evangélica fue extendiéndose y afirmándose en Euskal Herria. Sin embargo esta presencia fue diezmada por la guerra civil y la posterior persecución de la posguerra, la cual no permitió reorganizar las congregaciones hasta 1945, que logran volver a abrir sus puertas allá por los años cincuenta.

Como consecuencia de este nuevo período de oscurantismo se produce un desconocimiento profundo, por parte de la sociedad, de la realidad de las Iglesias Evangélicas, desconocimiento que se expresa en posicionamientos sociales de rechazo basados, en su mayoría, en planteamientos prejuiciados o en estereotipos de lo que se suponía eran “los protestantes”.

Durante todo ese tiempo las comunidades evangélicas viven sumidas en una semiclandestinidad, que permanece hasta 1969, fecha en la que se proclama la ley de libertad religiosa, y a partir de la cual es posible el establecimiento de nuevas congregaciones, no sin tener que vencer la oposición sistemática de los gobernadores civiles. Resultado de todo ello es la apertura de capillas en Renteria, Donostia, Irun, Bilbao, Barakaldo, Gasteiz, Iruña, y otras ciudades y pueblos del interior.

La congregación de Durango se formó cuando la cantidad de miembros de la localidad que asistían a la Iglesia de Bilbao era suficiente para comenzar su andadura independiente, pero sin perder la comunión con la congregación de origen, ni con el resto. Así  esta congregación fue fundada oficialmente el 6 de marzo de 1.981.